FELICIDAD

Mucho se habla de la felicidad. Desde hace unos años las publicaciones sobre esta cuestión se han multiplicado.

Pese a ello, vivimos tiempos de desánimo generalizado, la pandemia, la guerra de Ucrania, el futuro de Chile nos preocupan a todos.

Por otra parte, el día tras día, puede tornar repetitivas las realidades cotidianas y así lo que empezamos con mucha ilusión acaba por aburrirnos y lo que creíamos era una tarea importante, parece no tener sentido.

Frente al pesimismo generalizado debemos entender que la felicidad no depende de la realidad, sino de la interpretación que cada uno hacemos de ella.

Esa realidad se refleja en historias como la de Nelson Mandela o Tomás Moro y es esa realidad la que tenemos que saber administrar cada uno, sabiendo que no hay que ver la felicidad como la meta, sino como el camino. Don Quijote, dijo: "la felicidad no está en la posada, sino en el camino" y por ello hay que saber disfrutar de las cosas en el momento, pues siempre se buscará ser feliz mientras uno "ya está siendo" feliz.

Y frente al tema de la monotonía del día a día, debemos saber que como decía san Josemaría «¡No es verdad que tus días sean iguales! si pones amor en tus días, cada día es distinto», en la vida hay que hacerlo todo por amor, porque el amor tiene alas, y así, volando a veces más alto o más bajo, las perspectivas del día, aun siendo parecidas, se presentarán siempre distintas.

Así, pequeños detalles hechos con amor van cambiando nuestro estado de ánimo, activándolo y cuando esto ocurre, cambia mi interpretación de la realidad.